Viaja en solitario, es lo mejor que puedes hacer alguna vez en la vida

En internet hay miles de columnas que relatan historias y cuentan los beneficios sobre viajar solo, pero podría apostar que muchas de ellas no fueron escritas de primera mano. En lo personal, mi primer viaje sola fue a los 16 años y fue a Santiago con el motivo de asistir a mi primer concierto del que aún es mi cantante favorito. Luego los viajes sola siguieron, ya que a los 17 dejé mi casa para irme a estudiar a Santiago a la universidad. Sin embargo esos viajes son diferentes a pescar una maleta y salir a recorrer el mundo, pero no menos decidores a la hora de encontrarle beneficios al viajar solo.

Con respecto a mis primeros viajes en solitario, que nunca fueron con motivo de vacaciones, el hecho de viajar a temprana edad te hace madurar de una forma distinta. Tienes que preocuparte de llevar todas tus cosas y llegar a destino con ellas, debes ser capaz de sortear cualquier eventualidad en el viaje y eventualidades hay muchas. No falta el bus que se queda en panne, el avión que se atrasa mil horas o que la maleta se perdió. Sin duda el enfrentarse a esas eventualidades a temprana edad y sola te hace crecer y te hace ser más independiente a largo plazo. No obstante, el cambio más grande se da cuando decidimos viajar solos de vacaciones o a algún país o destino desconocido sin nadie más que nuestro equipaje.

La primera vez que viajé sola de esta manera fue a los 23 años y mi destino fue trasatlántico. Tomé un avión desde Puerto Montt a Santiago y en Santiago me embarqué con resquemor en un avión hacia Inglaterra. Jamás había ido tan lejos, mucho menos sola. El idioma ya lo manejaba, cosa que me tenía tranquila, pero nunca había andado en avión por más de hora y media y nunca había pasado un mes fuera de mi país. Es en estas instancias cuando uno se da cuenta que viajar solo te abre puertas nunca antes abiertas tanto de tu personalidad como del mundo. No importa el destino, el tema es que viajar sola, por lo menos en mi caso, me hizo dar cuenta que soy un ser mucho más sociable de lo que pensaba y que el mundo es inmenso, pero no por eso hay que tenerle miedo. Jamás tuve miedo en mi viaje al extranjero sola. Tuve la suerte de encontrarme y conocer personas maravillosas que hicieron de mi estadía algo tremendamente alegre. Gente amable hay en todos lados y al ser turista, al igual como pasa en Chile, mucha gente se te acerca y te conversa. Es así como terminas aprendiendo de otras culturas y finalmente te enriqueces. Viajar sin compañía es agradable porque siempre terminas conociendo alguien nuevo. Además, viajas a tu ritmo y haces lo que se te plazca a la hora y en el lugar que quieras.

Ese primer viaje sola definitivamente me cambió la perspectiva tanto de mi persona como del mundo. No es la panacea como algunas columnas lo pintan, pero el viajar sin compañía te abre un mundo de posibilidades diferente a los viajes con amistades o familia. Al contrario de lo que muchos piensan un viaje sin compañía deja de ser aburrido si así lo decidimos. Es por lo mismo que viajeros de muchas partes prefieren, por ejemplo, quedarse en hostales con piezas compartidas. Es diferente, pero uno se acostumbra y conoces mucha gente en el camino. Lo mismo pasa si uno decide recorrer ciudades y no tiene mucho tiempo, el hacer tours con otras personas ayuda a conocer gente y pueden surgir amistades imperecederas de un pequeño paseo sin mucho sentido. Viajar sin compañía es sin duda algo que todo el mundo debiese hacer por lo menos una vez en la vida. No te hará otra persona, pero sí te mostrará una perspectiva diferente del mundo en el que vives.